La figura del paciente dentro del marco de atención sanitaria al tratamiento de dependencia a opiáceos.

Publicado: 27/01/2011 en Salud y bienestar

La figura del paciente dentro del marco de atención sanitaria al tratamiento de dependencia a opiáceos..

La figura del paciente dentro del marco de tratamiento de las drogodependencias, emerge principalmente después de un proceso de consolidación en el tiempo y de continuidad de servicio de los tratamientos de mantenimiento con sustitutivos opiáceos, estos tratamientos que en una primera instancia se consideraban ó pretendían ser de carácter “transitorio” ó temporales, de una duración aproximada de 6 meses,  dirigido a personas que ya habían intentado otros tratamientos y habían fracasado ( descendiente mientras se abandonaba el consumo problemático ) se han convertido en muchos de los casos tratados como tratamientos de carácter crónico, creándose una “bolsa” de población atendida, que solo en la comunidad catalana asciende a 9.500 pacientes directos, siendo su numero “aproximado” en el territorio español de una población directa atendida de 90.000.   A todos estos pacientes directos habría que añadirles “como afectados” su circulo mas próximo de familiares    ( Que conviven y se sienten afectados por como reciben dicho tratamiento  su hijo, padre, madre, hermano, marido, etc.…).

 

Una de las cuestiones, quizá la más importante de todas, es la consideración marginal que se ha dado a estos tratamientos. Siendo dispensados habitualmente en centros y con normativas diferenciadas del circuito normalizado de atención sanitaria pública. Esta “peculiaridad”  en la forma de prestar el servicio, a dificultado que estos pacientes atendidos puedan recuperar una “normalidad” de ciudadanía, debido entre otras cosas, a una incompatibilidad de horarios ( respecto al cumplimiento de horarios laborales ) a la falta de estos servicios en sus entornos mas próximos ( barrios, municipios, etc..) teniendo que trasladarse, (en muchos casos diariamente), teniendo que dedicar tiempo y dinero a estos desplazamientos, a la falta de recursos paralelos como podrían ser los centros de día ó espacios propios ( de auto-apoyo ó asociativos ) dentro de las instalaciones donde se dispensan dichos servicios,  etc..

 

Actualmente la reivindicaciones sobre estas cuestiones de servicios ó de necesidad de recibir un tratamiento integral en nuestros problemas de salud, siempre se habían situado desde una posición de usuario/drogadicto de una ó otra sustancia, pero no desde una posición de pacientes dentro del marco sanitario, esta “posición” debilitaba muchas cuestiones que son generalmente asumidas y respetadas en otros marcos de tratamiento general, como recoge  “ La carta de derechos y deberes de los Pacientes” en la que recoge también otros importantes reconocimientos, como el derecho a la no discriminación por causa alguna, a la confidencialidad de toda información relacionada con su proceso de tratamiento, a la información mas completa, continuada, verbal y escrita, al paciente y a sus familiares sobre su proceso, a la participación de este en las Instituciones sanitarias, a través de los representantes elegidos, a reclamar y recibir respuestas de las mismas, a elegir medico y centro sanitario, por citar algunos de ellos.

 

Esta nueva situación de relación en cuanto a las reivindicaciones de carencias de servicios, se transforman en “quejas” vehiculizadas por canales normalizados y utilizando las estructuras existentes en nuestro sistema de salud publico, adquiriendo estas el nivel de exigencia y de incumplimiento en cuanto a posibles indicadores de calidad del centro dispensador del servicio, así pues el grado de satisfacción del servicio por el propio paciente y sus familiares se convierte en indicativo de calidad del centro, de profesionalidad del personal clínico que forma el equipo y de buenas practicas como modelo de servicio a trasladar ó replicar.

 

Estos derechos de igualdad en cuanto a otros pacientes se amparan también en el llamado “Decálogo de los Pacientes” que las asociaciones de pacientes reuniéndose en Barcelona,  en Mayo 2003, crearon y que recoge cuestiones importantes como:

 

 

  1. INFORMACIÓN DE CALIDAD CONTRASTADA RESPETANDO LA PLURALIDAD DE LAS FUENTES.

  1. DECISIONES CENTRADAS EN EL PACIENTE.

 

 

  1. RESPETO A LOS VALORES Y A LA AUTONOMIA DEL PACIENTE INFORMADO.

 

  1. RELACION MEDICO-PACIENTE BASADA EN EL RESPETO Y LA CONFIANZA MUTUA.

 

 

  1. FORMACIÓN Y ENTRENAMIENTO ESPECÍFICO EN HABILIDADES DE COMUNICACIÓN PARA PROFESIONALES.

  1. PARTICIPACIÓN DE LOS PACIENTES EN LA DETERMINACIÓN DE PRIORIDADES EN LA ASISTENCIA SANITARIA.

  1. DEMOCRATIZACION FORMAL DE LAS DECISIONES SANITARIAS.

 

  1. RECONOCIMIENTO DE LAS ORGANIZACIONES DE PACIENTES COMO AGENTES DE LA POLÍTICA SANITARIA.

  1. MEJORA DEL CONOCIMIENTO QUE TIENEN LOS PACIENTES SOBRE SUS DERECHOS BÁSICOS.

  1. GARANTÍA DE CUMPLIMIENTO DE LOS DERECHOS BÁSICOS DE LOS PACIENTES.

En esta población diana predominan personas con edades de entre 35 y 55 años, un tanto por ciento muy elevado padecen enfermedades asociadas al consumo de drogas prolongado, como son VHC, VHB y VIH, muchos de estos pacientes se encuentran dependientes de ayudas sociales de carácter no contributivo y de escasa cuantía, muchos de estos pacientes se encuentran en situaciones ilógicas, de que si se suman a una unidad familiar que les acoja, corren el riesgo de no entrar en el baremo mínimo para recibir las ayudas mínimas de inserción, teniendo en muchos casos que ser los familiares quienes asuman estas situaciones de carga económica.

 

Los pacientes de estos programas se encuentra en la necesidad de “recuperar” una ciudadanía normalizada en todos los sentidos sociales, volviendo a ser útil para la sociedad, para su familia y para si mismo.

 

Los miembros de la asociación APDO, entre sus objetivos mas a corto plazo se plantean el crear una red de pacientes de estos programas tanto a nivel del estado español, como del estado europeo, ( sobre todo de los países latinos ) dado la importancia de una política general europea propia. La unificación de criterios y la mejora de estos tratamientos se evidencian como de carácter urgente y necesario para normalizar dentro del marco sanitario publico estos programas.

 

La asociación APDO comparte y se adhiere al siguiente manifiesto:

 

1. Que urge promover y consolidar en el Sistema Nacional de Salud un

clima de confianza y respeto mutuo entre pacientes, profesionales de

la salud y administraciones sanitarias que permita situar a los

pacientes en el centro del sistema sanitario.

 

2. Que las organizaciones sanitarias deberían incorporar a los pacientes

o a sus representantes en sus órganos de gobierno y en aquellas

comisiones en las que se tomen decisiones asistenciales en las que

fuera necesario conocer la visión y los valores de los enfermos.

 

3. Que se debe promover una mayor y mejor implantación de los

cuidados paliativos y de la atención domiciliaria en el Sistema

Nacional de Salud, así como favorecer una coordinación más efectiva

entre los diferentes niveles asistenciales.

 

4. Que se debe diferenciar lo que constituye una urgencia médica,

propiamente dicha, del cuidado de un enfermo en fase terminal y,

por lo tanto, las organizaciones han de disponer de profesionales e

instalaciones específicas para proporcionar los diferentes tipos de

atención especializada.

 

5. Que se han de promover estrategias de mejora y evaluación de la

calidad de la atención sanitaria, tanto hospitalaria como de atención

primaria, que atiendan y respeten los valores de los enfermos.

 

6. Que se debe formar a los profesionales de la salud en la atención de

los enfermos en fase terminal, así como en habilidades de

comunicación con pacientes y familiares.

 

7. Que las organizaciones sanitarias deben tener comités de ética

asistencial o poder acceder a un comité de referencia que permita la

deliberación de situaciones clínica y humanamente complejas cuando

éstas se están produciendo.

 

8. Que las decisiones de los comités de ética deben ser públicas y

accesibles de forma que sus resoluciones puedan beneficiar a todos

los ciudadanos.

 

9. Que se debería abrir un debate sobre la utilidad “real” y la forma en

que se aplican los consentimientos informados en medicina.

 

10. Que se debe instaurar una pedagogía de la atención sanitaria a los

enfermos terminales que implique a toda la ciudadanía y que

favorezca la implicación y responsabilidad de los profesionales de la

salud y de los familiares en la evaluación de los deseos y valores

expresados por los enfermos

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comentarios
  1. José dice:

    Los heroinómanos piden metadona en ambulatorios

    Los heroinómanos tratados de su adicción con metadona exigen que
    se normalice esta terapia en el sistema público de sanidad, se asegure la
    distribución de la sustancia en los centros de atención primaria y se impulsen
    actividades paralelas que ayuden a su integración en la sociedad.
    La metadona es una analgésico potente, derivado del opio, que se utiliza en
    programas especiales para el tratamiento de la dependencia a la heroína, y, en
    Cataluña, la suministran de forma regulada los Centros de Atención y
    Seguimiento (CAS).
    Para aunar esfuerzos en sus reclamaciones, los pacientes que se encuentran en
    tratamiento con esta sustancia han creado recientemente la primera asociación
    española de dependientes de opiáceos.
    Su impulsor, José Carbonell, señaló en declaraciones a Efe que los tratados con
    metadona, que ascienden a 95.000 en España y 9.000 en Cataluña, no reciben
    «un servicio al mismo nivel que otros pacientes tratados por la sanidad pública».
    Carbonell apuesta por que esta sustancia se dispense en los Centros de Atención
    Primaria, como sucede en algunas comunidades como Andalucía, y que se
    ofrezca en formato pastilla y no líquido, «porque es más cómodo de transportar
    y de tomar».
    Pero la dependencia a la heroína no se soluciona sólo con la metadona, sino que
    «su distribución debe ir acompañada de actividades paralelas que ayuden a la
    reinserción laboral».
    Así, Carbonell valora como «precaria y poco programada» la atención a los
    drogodependientes, puesto que algunos centros están saturados, tienen unos
    horarios «poco flexibles» y los programas «no están ajustados a cada caso».

    • cam dice:

      Es lo justo, sin embargo tengo la sospecha de que son los propios terapeutas adscritos a los Centros de Ayuda a Drogodependientes los que rechazan este tipo de solución, es terrible pero cierto, ya lo vivimos con la metadona, ¿o no os acordais, o no os quereis acordar?

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