Hora de despertar ( Antonio Muñoz Molina )

Publicado: 18/06/2011 en Advocaçy y Activismo

He pensado desde hace muchos años, y lo he
escrito de vez en cuando, que España vivía en un estado de irrealidad parcial,
incluso de delirio, sobre todo en la esfera pública, pero no solo en ella. Un
delirio inducido por la clase política, alimentado por los medios, consentido
por la ciudadanía, que aceptaba sin mucha dificultad la irrelevancia a cambio
del halago, casi siempre de tipo identitario o festivo, o una mezcla de los
dos. La broma empezó en los ochenta, cuando de la noche a la mañana nos hicimos
modernos y amnésicos y el gobierno nos decía que España estaba de moda en el
mundo, y Tierno Galván -¡Tierno Galván!- empezó la demagogia del político
campechano y majete proclamando en las fiestas de San Isidro de Madrid aquello
de “¡El que no esté colocao que se coloque, y al loro!” Tierno Galván, que miró
sonriente para otro lado, siendo alcalde, cuando un concejal le trajo pruebas
de los primeros indicios de la infección que no ha dejado de agravarse con los
años, la corrupción municipal que volvía cómplices a empresarios y a políticos.

Por un azar de la vida me encontré en la Expo de
Sevilla en 1992 la noche de su clausura: en una terraza de no sé qué pabellón,
entre una multitud de políticos y prebostes de diversa índole que comían gratis
jamón de pata negra mientras estallaban en el horizonte los fuegos artificiales
de la clausura. Era un símbolo tan demasiado evidente que ni siquiera servía
para hacer literatura. Era la época de los grandes acontecimientos y no de los
pequeños logros diarios, del despliegue obsceno de lujo y no de administración
austera y rigurosa, de entusiasmo obligatorio. Llevar la contraria te convertía
en algo peor que un reaccionario: en un malasombra. En esos años yo escribía
una columna semanal en El País de Andalucía, cuando lo dirigía mi querida
Soledad Gallego, a quien tuve la alegría grande de encontrar en Buenos Aires la
semana pasada. Escribía denunciando el folklorismo obligatorio, el narcisismo
de la identidad, el abandono de la enseñanza pública, el disparate de un
televisión pagada con el dinero de todos en la que aparecían con frecuencia
adivinos y brujas, la manía de los grandes gestos, las inauguraciones, las
conmemoraciones, el despilfarro en lo superfluo y la mezquindad en lo
necesario. Recuerdo un artículo en el que ironizaba sobre un curso de espíritu
rociero para maestros que organizó ese año la Junta de Andalucía: hubo quien
escribió al periódico llamándome traidor a mi tierra; hubo una carta colectiva
de no sé cuantos ofendidos por mi artículo, entre ellos, por cierto, un obispo.
Recuerdo un concejal que me acusaba de “criminalizar a los jóvenes” por sugerir
que tal vez el fomento del alcoholismo colectivo no debiera estar entre las
prioridades de una institución pública, después de una fiesta de la Cruz en
Granada que duró más de una semana y que dejó media ciudad anegada en basuras.

El orgullo vacuo del ser ha dejado en segundo
plano la dificultad y la satisfacción del hacer. Es algo que viene de antiguo,
concretamente de la época de la Contrarreforma, cuando lo importante en la
España inquisitorial consistía en mostrar que se era algo, a machamartillo, sin
mezcla, sin sombra de duda; mostrar, sobre todo, que no se era: que no
se era judío, o morisco, o hereje. Que esa obcecación en la pureza de sangre
convertida en identidad colectiva haya sido la base de una gran parte de los
discursos políticos ha sido para mí una de las grandes sorpresas de la
democracia en España. Ser andaluz, ser vasco, ser canario, ser de donde sea,
ser lo que sea, de nacimiento, para siempre, sin fisuras: ser de izquierdas,
ser de derechas, ser católico, ser del Madrid, ser gay, ser de la cofradía de
la Macarena, ser machote, ser joven. La omnipresencia del ser cortocircuita de
antemano cualquier debate: me critican no porque soy corrupto, sino porque soy
valenciano; si dices algo en contra de mí no es porque tengas argumentos, sino
porque eres de izquierdas, o porque eres de derechas, o porque eres de fuera;
quien denuncia el maltrato de un animal en una fiesta bárbara está ofendiendo a
los extremeños, o a los de Zamora, o de donde sea; si te parece mal que el
gobierno de Galicia gaste no sé cuántos miles de millones de euros en un
edificio faraónico es que eres un rojo; si te escandalizas de que España gaste
más de 20 millones de euros en la célebre cúpula de Barceló en Ginebra es que
eres de derechas, o que estás en contra del arte moderno; si te alarman los
informes reiterados sobre el fracaso escolar en España es que tiene nostalgia
de la educación franquista.

He visto a alcaldes y a autoridades autonómicas
españolas de todos los colores tirar cantidades inmensas de dinero público
viniendo a Nueva York en presuntos viajes promocionales que solo tienen eco en
los informativos de sus comarcas, municipios o comunidades respectivas, ya que
en el séquito suelen o solían venir periodistas, jefes de prensa, hasta
sindicalistas. Los he visto alquilar uno de los salones más caros del Waldorf
Astoria para “presentar” un premio de poesía. Presentar no se sabe a quién,
porque entre el público solo estaban ellos, sus familiares más próximos y unos
cuantos españoles de los que viven aquí. Cuando era director del Cervantes el
jefe de protocolo de un jerarca autonómico me llamó para exigirme que saliera a
recibir a su señoría a la puerta del edificio cuando él llegara en el coche
oficial. Preferí esperarlo en el patio, que se estaba más fresco. Entró rodeado
por un séquito que atascaba los pasillos del centro y cuando yo empezaba a
explicarle algo tuvo a bien ponerse a hablar por el móvil y dejarnos a todos,
al séquito y a mí, esperando durante varios minutos. “Era Plácido”, dijo, “que
viene a sumarse a nuestro proyecto”. El proyecto en cuestión calculo que
tardará un siglo en terminar de pagarse.

Lo que yo me preguntaba, y lo
que preguntaba cada vez que veía a un economista, era cómo un país de mediana
importancia podía permitirse tantos lujos. Y me preguntaba y me pregunto por
qué la ciudadanía ha aceptado con tanta indiferencia tantos abusos, durante
tanto tiempo. Por eso creo que el despertar forzoso al que parece que al fin
estamos llegando ha de tener una parte de rebeldía práctica y otra de
autocrítica. Rebeldía práctica para ponernos de acuerdo en hacer juntos un
cierto número de cosas y no solo para enfatizar lo que ya somos, o lo que nos
han dicho o imaginamos que somos: que haya listas abiertas y limitación de
mandatos, que la administración sea austera, profesional y transparente, que se
prescinda de lo superfluo para salvar lo imprescindible en los tiempos que
vienen, que se debata con claridad el modelo educativo y el modelo productivo
que nuestro país necesita para ser viable y para ser justo, que las mejoras
graduales y en profundidad surgidas del consenso democrático estén siempre por
encima de los gestos enfáticos, de los centenarios y los monumentos firmados
por vedettes internacionales de la arquitectura.

Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago,
para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás
no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante
estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el
tan solo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando
un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre
responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo
suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo
y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una
tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente,
tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases,
como decía la de 1931.

Lo más raro es que el espejismo haya durado tanto.

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comentarios
  1. Sonia Martín iglesias dice:

    Teniendo la incapacidad permanente total t no puedo ejercer mi actual trabajo de limpieza o otro diferente mi móvil 758986547

    • aummo dice:

      Hola Sonia, cobrando una pensión de incapacidad permanente total, es compatible con una actividad profesional que no sea la misma que la que te causo dicha minusvalía, por lo cual si es compatible con otra actividad laboral distinta de distinto ramo.
      De todas maneras para mas seguridad de información pregunta específicamente tu caso en la INSS respecto a la compatibilidad de las profesiones y respecto a la cantidad total a cobrar con las dos cuantiás. (que no debería haber ningún problema, ya que si la paga es de carácter contributiva es un derecho ya cotizado por tu parte), diferente seria la situación si la pensión permanente fuera de carácter no contributivo.

      Saludos
      EQUIPO APDO&AUMMO

    • aummo dice:

      Hola Sonia, con un reconocimiento de una invalidez de incapacidad permanente total de carácter contributiva es compatible con una actividad profesional que no sea la misma que te creo la minusvalía actual reconocida.

      Saludos
      EQUIPO APDO&AUMMO

  2. Sonia Martín iglesias dice:

    Teniendo la incapacidad permanente total t no puedo ejercer mi actual trabajo de limpieza o otro diferente

    • aummo dice:

      Hola otra vez Sonia, respecto a este tema ya te dimos nuestra opinión en el anterior correo, aprovechamos para saludarte muy atentamente

  3. aummo dice:

    De verdad que reflexiones tan objetivas como estas, deberían sentar cátedra y si estos movimientos de M15, DemocraciaRealYa ó otros, si estos movimientos sirven para que aparezcan personas con sentido común y “luz” en las palabras, a lo mejor, digo a lo mejor, damos la cara y empezamos a cambiar cosas por dignidad humana y como sociedad civil, que son más importantes que los partidos políticos y la forma en que tienen “secuestrada” a la democracia, a los jueces, a la política y los “recursos” para jugar a ganador.

    Asociación de Usuarios en Mantenimiento con Metadona Organizados
    Tel 0034 935196967 / 0034 615681422
    aummo@hotmail.com
    https://aummo.wordpress.com/
    Facebook: AUMMO Asociación de Usuarios en Mantenimiento con Metadona Organizados
    Skipe: aummo-asociación
    Twitter: @apdoaummo

    • JR dice:

      El articulo lo llevamos todos un poco dentro, ahora bien Antonio le ha puesto sus justas palabras. Muy bueno

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